"¿Y que te voy a contar, amigo mio?
Sin saber si andas por las exóticas tierras de la península hindú, o en las
acaloradas playas de la insular Formentera te puedo decir que por estas
tierras culés el cielo muestra toda la luminosidad que nos proporciona el
dios Ronaldinho, una divinidad con forma de niño juguetón y feliz que nos
arrastra a todos detrás de sí como aprendiz, ya casi doctorado, de
flautista de Hamelín.
Este cielo del que te hablaba no muestra atisbo ninguno de tormenta pero sí
pequeñas nubecitas que inspiran la esperanza de que desaparezcan y nos traigan
de vuelta, sin pausa pero sin prisa, a un príncipe argentino recién
intentando salir de la adolescencia y que le acabe de dar a este nuestro
Barça tan querido esa chispa prodigiosa que sólo puede dar la inocencia del
tercer mundo y su juventud.
A la espera de que valencianos y madrileños nos hagan cada vez un poquito
más campeones, me quedo soñando con un París que nunca debió ser patrimonio
exclusivo de Humphrey y de Ingrid; un París que, si nuestra particular
realeza quiere, pasará a ser un poquito más nuestro en nuestros sueños y,
con el tiempo, en nuestros recuerdos de una primavera francesa que nunca
olvidaremos.
un besito campeón y culé"
A mi amigo Pollo.
Escrito el 1 de mayo de 2006, pocos días antes de la final de Champions entre el Arsenal y el Barça en París. Messi estaba lesionado.
Sin saber si andas por las exóticas tierras de la península hindú, o en las
acaloradas playas de la insular Formentera te puedo decir que por estas
tierras culés el cielo muestra toda la luminosidad que nos proporciona el
dios Ronaldinho, una divinidad con forma de niño juguetón y feliz que nos
arrastra a todos detrás de sí como aprendiz, ya casi doctorado, de
flautista de Hamelín.
Este cielo del que te hablaba no muestra atisbo ninguno de tormenta pero sí
pequeñas nubecitas que inspiran la esperanza de que desaparezcan y nos traigan
de vuelta, sin pausa pero sin prisa, a un príncipe argentino recién
intentando salir de la adolescencia y que le acabe de dar a este nuestro
Barça tan querido esa chispa prodigiosa que sólo puede dar la inocencia del
tercer mundo y su juventud.
A la espera de que valencianos y madrileños nos hagan cada vez un poquito
más campeones, me quedo soñando con un París que nunca debió ser patrimonio
exclusivo de Humphrey y de Ingrid; un París que, si nuestra particular
realeza quiere, pasará a ser un poquito más nuestro en nuestros sueños y,
con el tiempo, en nuestros recuerdos de una primavera francesa que nunca
olvidaremos.
un besito campeón y culé"
A mi amigo Pollo.
Escrito el 1 de mayo de 2006, pocos días antes de la final de Champions entre el Arsenal y el Barça en París. Messi estaba lesionado.
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